Todos los equipos se pasan meses acumulando polvo, ácaros y bacterias durante los meses de inactividad. Cuando finalmente termina el invierno o el verano anterior, nos olvidamos por completo de ellos… hasta que un día las temperaturas se disparan y nos encontramos con el aire acondicionado sin limpiar.
El calor llega rápido y, si todavía no lo hiciste, es el momento ideal para poner a punto tus equipos. Hacer un mantenimiento preventivo a tiempo trae grandes ventajas:
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Aire más puro y saludable: Elimina la suciedad, bacterias y alérgenos que afectan las vías respiratorias.
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Mayor eficiencia energética: Un equipo limpio consume menos electricidad para enfriar o calentar.
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Vida útil prolongada: Evita el desgaste prematuro del motor y los componentes internos.
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Chau malos olores: Previene el olor a humedad típico cuando el aparato acumula hongos.
¿Cada cuánto tiempo se debe limpiar el aire acondicionado?
Se recomienda realizar una limpieza de mantenimiento al menos dos veces al año: antes y después del periodo de uso más intenso (es decir, al inicio y al cierre del verano).
Sin embargo, si tu equipo es de frío/calor y lo utilizas todo el año, lo ideal es programar una limpieza preventiva también al inicio y al final del invierno.
Paso a paso: ¿Cómo limpiar el aire acondicionado split en casa?
No necesitás ser un experto para hacer un mantenimiento básico de tu equipo. Seguí estos pasos sencillos:
1. Limpieza profunda de los filtros de aire
Los filtros son la barrera principal: atrapan el polvo, los virus y las bacterias para cuidar tu salud.
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Abrí con cuidado la tapa frontal del split y retirá los filtros.
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Pasales una aspiradora suave para quitar la tierra superficial.
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Sumergilos en agua fría (nunca caliente, ya que el plástico se deforma y se daña) para remover el resto de la suciedad.
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Dejalos secar a la sombra, evitando el contacto directo con la luz solar.
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Tip extra: Aprovechá que los filtros están afuera para limpiar con un paño húmedo los tubos y rejillas que se encuentran detrás de ellos dentro del split, donde también se acumulan bacterias.
2. Limpieza de la carcasa y el split interior
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Utiliza un paño suave ligeramente humedecido con agua y unas gotitas de jabón neutro para limpiar la carcasa exterior y las rejillas por donde sale el aire.
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Secá todo muy bien con un paño limpio antes de volver a cerrar el equipo.
3. Control de niveles de gas refrigerante
Si notás que el aire prende pero no enfría como antes, puede haber un problema con el gas. Comprobar la carga y detectar posibles pérdidas requiere herramientas específicas y la ayuda de un técnico matriculado. Si tu equipo te exige recargas constantes todos los veranos, es señal de que hay una fuga que debe repararse.
Consejo final para cuidar tu equipo y tu bolsillo
Un error común es forzar el aparato poniéndolo al mínimo en los días de mayor calor. Recordá que una temperatura de 24 °C es más que suficiente para lograr un ambiente confortable, cuidar tu salud de los cambios bruscos y evitar picos de consumo en tu factura de luz.